domingo, noviembre 30, 2003

A las 6 AM llegamos a Huanuco, y después de un reparador desayuno, y unas coordinaciones salimos a Tingo Maria a las 10 AM. , Pasamos a recoger a Nico en la Ford Ranger XLT 4x4 motor 350 de Marko, esta camioneta es una maravilla, su motor de 8 cilindros ruge como una bestia es una autentico Muscle Car, no la para nadie en la ruta y su caja automática sortea cualquier problema, avanza rauda sin problemas y responde al acelerador con una suavidad increíble.

Salimos de Huanuco subiendo para tomar el paso de Unisch (2,700 m.s.n.m.) que es un túnel que te permite salir de la sierra a la selva al terminar, el cambio geográfico lo percibes inmediatamente, sales a un banco de nubes que vienen de la selva y se estrellan con la cordillera, inmediatamente empiezas a bajar hasta llegar a los 400 metros sobre el nivel del mar y ya la flora te revela que cambiaste de ambiente, así de rápido es, en menos de una hora ya estas en la selva, lo que mas impacta es la gama de verdes, lo cubre todo y te vas acostumbrando a los colores.

Mis guías me contaron que hace 40 años, sus padres se internaron a esta zona en búsqueda de madera y parece que la sacaron toda, puesto que no hay mas árboles, toda es una flora con árboles pequeños y muchos matorrales, chacras de papaya, yuca y en algunos lugares, café y ganado.

Se come carne de monte, de cacería, que para comerla hay que macerarla, y le hace perder el sabor, aunque es agradable, no mucho para mi gusto, pero debo decir que es la primera vez que la pruebo y supongo que tendré que entrenar el paladar, nos sirvieron armadillo guisado y venado.

Tingo Maria es un pequeño pueblo de casi 10,000 habitantes, con ciertas comodidades que te permiten instalarte sin muchos lujos, pero tranquilo, no sé que tanto porque estuve de pasada, pero me imagino que un pueblo que ha vivido tanta violencia debe tener marcas difíciles de borrar.

miércoles, noviembre 26, 2003

Regrese hoy de mi viaje a Huanuco y Tingo Maria, me hubiera gustado quedarme unos días mas, pero la huelga en el departamento de Junín amenazaba con hacerme residente definitivo de Huanuco, así que en complicidad con el ómnibus salimos cuatro horas antes de lo normal para cruzar Junín sin darle tiempo a los huelguistas de bloquearnos la carretera.

Yo había estado antes en la selva, en Iquitos, pero viajar a esta zona de Tingo Maria ha sido reencontrarla de otra manera, no-solo por su vegetación tupida sus causes de agua sino por ser una zona donde el narcotráfico y los terroristas han operado y que hoy se han retirado a zonas más lejanas de Tingo Maria, por cuanto tiempo no lo sabemos, mientras mas cerca estemos de puestos policiales, estamos mas seguros, si te internas mas adentro si viajas de noche ya sabes que te puedes encontrar con problemas. esto te lo dicen los lugareños que si saben del asunto

El viaje ha sido de mucho provecho, de hecho hemos recorrido la zona y cerrando alianzas beneficiosas para el futuro, aun falta los tramites burocráticos, y convencer a nuestros clientes de jugársela por la zona, apostar por ella y adelante, crear 100 puestos de trabajo por dos años creo que puede ser un buen argumento para el lugar, y ahorro de costos para nuestro cliente una buena razón, ya veremos con el tiempo que pasa.

sábado, noviembre 22, 2003

Mañana Domingo parto a TINGO MARIA, voy en ómnibus a Huanuco y de ahí en la camioneta de mi amigo Marco seguiremos viaje a nuestro destino final.
El viaje es de trabajo, voy a ver unas canteras de piedra caliza, para ver la posibilidad de poner una planta para la fabricación de Cal en la zona, el objetivo es atender a un cliente, que ha tomado un contrato para construir carreteras en la zona con rumbo a Pucallpa, la Cal se usa para secar las tierras pantanosas de la zona y sobre ellas poner el asfalto, si todo va bien y concretamos el proyecto podemos trabajar en la zona durante dos años.
He visto el clima en la zona en el Weather Chanel, y por suerte ese día no lloverá pero si tenemos una temperatura de 33 grados con bastante humedad y sin sol, así que pantaloncitos cortos y polito y mis botas de caña alta, no vaya ser que un animalito se meta en mis zapatos y ahí si la cag.....
Bueno los dejo les cuento a mi regreso.

domingo, noviembre 16, 2003

Supongo que todos vieron el partido, LA ACTITUD. esa es la respuesta, este equipo no le tiene miedo a nadie, son bravos, y pudimos haber ganado a Brasil,
El tener tantos jugadores jugando en el exterior, hace que le pierdan el miedo a cualquiera, y acertado el entrenador en cambiar de arquero, bien Ibáñez, y justo reconocimiento, por el trabajo en Cienciano.

sábado, noviembre 15, 2003

Este tema del partido de fútbol Perú Brasil, me gusta en el sentido del entusiasmo de la gente, y la actitud de los jugadores, esta actitud creo que tiene que ver con el tema, de que cuando uno sabe que esta en un callejón sin salida y el enfrentamiento es si o si, en tu inferioridad frente al problema optas por envalentonarte y tratas de hacerlo lo mejor posible, no importan los resultados, sobretodo si eres candidato fijo a perder, juegas das todo lo de ti en ese instante y que salga lo que salga, si sale mal, no importa peleaste, pero si te sale bien la Gloria

jueves, noviembre 13, 2003

Esta familia ha decidido dejar todo, tomar las de Villadiego huir salir de la cotidiano, experimentar, vivir, se han hecho a la mar en un velero y planean dar la vuelta al mundo en tres años, pero para estar conectado y que tu sigas su travesía tienen esta pagina web,Mar y Familia - La web del mar empezaron el día 8 de este mes y ya tienen dos millones de visitas.

lunes, noviembre 10, 2003

Finalizo el Raid de Radio Programas del Perú, no hay ninguna novedad en este asunto, cualquier carro recorre 3,600 kilómetros en una semana, cualquier carro une la costa sierra y selva de nuestro país, cualquier auto sube a 2800 metros para coronar una cordillera, cualquier carro viaja sin parar de cinco de la mañana a 8 de la noche.
Pero cuando un carro fabricado entre 1918 y 1940 lo hace eso se convierte en una proeza, cuando dieciocho carros, la mayoría de ellos con 70 años encima lo hace, hay que quitarse el sombrero y aplaudir.
La pasión por restaurar autos esta muy afincada en nuestro país, el club de Automóviles Antiguos lidera esto y ellos han participado en este raid y demostrado que sus autos despiertan envidias sanas.

domingo, noviembre 09, 2003

A principio de año o quizá el año pasado salió una información sobre dos mujeres nigeriana , Safiya Huseini y Amina Lawal,que fueron condenadas a la lapidación, su crimen: una infidelidad o creo que, tener un hijo de otro hombre a pesar que era viuda. En seguida mi primera -y unica- reacción fue la de una indignación infinita. Semejante pecado, solo podía castigarse dejándole de hablar ( eso haría yo), pero de ahí a que las maten, enterrándolas y arrojando piedras sobre ellas hasta que alguna las mate.... es para mi algo impensable.
Se inició entonces una cruzada para salvar a estas dos pobres mujeres de esa muerte tan espantosa. Se hizo una cadena de solidaridad, que consistía en mandar unos e-mails, que expresaban el rechazo rotundo y asqueante de tan salvaje decisión. Bueno, busque la dirección y en seguida firme el formato que te presentaban y fui una más de las millones de gentes bien intensionadas que hay en este planeta...
Oh vaya, como diría Mario Baguetino, que fácil es ser solidaria y salvar unas vidas.... por favor manden más direcciones con todas las causas nobles que yo hare click en cualquiera y en todas ellas.
Pero hace unos días leo un artículo del sr. Abdel Karim sobre "los ilusos que salvaron a Safiya y a Amina"...y realmente me senti.... como creo que muchos de ustedes se van a sentir. Les mando la dirección en informalisimo .com y no dejen de leerla y reflexionar. ah! y me uno a la conclusión que el número de imbéciles es infinito

Ya decía yo: no era tan fácil ser solidario...

miércoles, noviembre 05, 2003

Hoy, hace un año, que Angelo y yo nos quedamos atollados en la puna de Ayacucho.
Todo comenzó, cuando decidimos ir al encuentro de lo que pensábamos nos sacaría de pobres: el único ( en teoría ) yacimiento en el Perù de un determinado vidrio volcánico.
Salimos de Lima con un geólogo y su ayudante, rumbo a Nazca, para de ahí subir a Coracora, pasando por Puquio. Al subir, pasamos al lado de la duna más grande del mundo, que estaba concentrada en tragarse toda una montaña.
En uno de los abras, nos encontramos con multitud de ofrendas que hacen los viajeros a los Apus. Estaban por todos lados y por si acaso, hicimos la nuestra. Nunca se sabe...
El asfalto nos dejo varios kilómetros atrás y el camino pasó a ser un afirmado que ralentizaba la marcha mas de lo que hubiéramos querido. Al pasar por Pampas Galeras, casi nos llevamos de encuentro a una Vicuña que cruzó intempestivamente la pista, al asustarse por la camioneta. El frenazo, aunque todavía no lo sabíamos, malogró uno de los discos de freno.
Por fin, bien avanzada la noche, llegamos a Coracora y después de cenar, nos fuimos a dormir a un simple pero confortable hotelito.
A la mañana siguiente, nos sorprendió lo acogedor y simpático que es este pueblo. Llama la atención la iglesia de la plaza de armas. Es de estilo portugués; tiene una única torre en lugar de las dos que suelen tener nuestras iglesias. Buenos quesos y buena carne, indican la actividad principal de sus pobladores.
Nuestro objetivo era la pampa de Breapampa. Nos dijeron que una trocha abandonada hace ya varias décadas, nos llevaría hasta allí. Según el mapa, solo estábamos a 27 Km del lugar. Para que se vayan haciendo una idea, para recorrer esos 27 Km nos demoramos más de 3 horas.
Salimos de Coracora en la vieja y fiel Nissan Patrol y ya en ruta, nos dimos con la sorpresa, que la famosa trocha, desaparecía por trechos. En algunos puntos la situación se hacia crítica, ya que teníamos prácticamente que lomear el cerro, con una caída considerable a nuestra derecha.
Angelo dejo el asiento del copiloto, para pararse en el estribo de la camioneta y tener así una mejor perspectiva del camino y poder guiarme en los trechos difíciles. Los nervios se apretujaban en el estómago y el sudor frío empapaba las camisas. El geólogo y su ayudante, como ovejas al matadero, estaban sentados atrás, calladitos y sin posibilidad de escape; encomendando sus almas al Creador, por si acaso...
De pronto, se nos abrió un enorme bofedal, una autentica trampa de lodazales y ríos que cruzaban Breapampa de forma caótica. Tendría a “ojo de buen cubero”, una docena larga de kilómetros de lado a lado. En lugar del típico “ichu” de las punas, aquí la vegetación estaba conformada por pequeños juncos y una especie de ciprés enano, de aproximadamente un metro de alto. Lo suficiente para limitar la visibilidad. De nuevo Angelo se encaramó en el estribo y comenzamos a adivinar por donde seguir el... ¿camino?.
El poco ganado que se veía, nos daba a entender que alguien andaría por ahí. Eso de alguna manera nos tranquilizó un poco.
Desde luego, que el panorama era de postal. Breapampa, era realmente magnífica. Las ocas andinas, se podían ver cerca de las lagunillas, que salpicaban el inmenso bofedal.
Ubicamos los cerros Shaccha y Peste que eran nuestros puntos de referencia y tratamos de llegar a ellos abriendo camino por donde nos parecía más conveniente. Lo realmente pesado era vadear los ríos que se nos cruzaban antojadizamente cuando menos lo esperábamos.
Con todo, llegamos al punto deseado, entre los dos cerros antes mencionados.
Preparamos los pertrechos para la marcha y partimos.
Mi panza obispal y yo, nos rezagamos para tomar algunas fotos. La verdad, es que nos faltó el resuello; estábamos a algo más de 4000mts sobre el nivel del mar y eso para mi pobre pancita ya es altura.
Al cabo de algunas horas, llegaron Angelo y los geólogos. Aparentemente dieron con el yacimiento. Solo habría que hacer los análisis pertinentes para confirmar el hallazgo, y listo; la pobreza seria parte de nuestro pasado.
Festejamos con un vinito y un queso de la región y decidimos regresar antes que la noche nos alcance.
Así como llegamos tuvimos que regresar: adivinando la mejor ruta. Solo que nuestro sexto sentido, se quedo en tercero... estábamos mas perdidos que Adán en el día de la madre. Llegados a un punto, la camioneta, como caballo asustado, se detuvo frente a un lodazal. Era un “inofensivo” lodazal, nada que la Nissan no haya sorteado antes. No parecía profundo, pero algo gritaba
¡¡ ALTO ¡! dentro de mi. Mire a Angelo, preguntándole con la mirada y con su largo dedo índice y cara de “ no pasa nada “ me soltó un: - ¡ Tú pon primera, y parejito nomás ¡.
Asi fue, solo que el parejito, fue hacia abajo. EL hueco de M. era un puquial donde la pobre camioneta se hundía sin remedio. Alcance a ver por el retrovisor, las caras de pánico y el gesto de grito ahogado de los geólogos.
Si la camioneta se hundía, lo tendrían crudo para salir.
Gracias a Dios, flotó en el lodo sobre el chasis y así salimos sin problemas aunque bastante embarrados.
Mientras tratábamos de hacer algo por salir fango, de la nada, apareció un paisano que entre risas dijo que tuvimos suerte. ¿¡ SUERTE!? Pues si, a dos metros a la derecha del auto, estaba el naciente del puquial y en ese punto, el lodo era más liquido y la profundidad de 4 mt. Solo nos hubiera quedado poner un cartelito de “ Aquí yace una Nissan Patrol, que sirvió fiel a su dueño hasta el final”. Le pedimos al paisano si nos podía alquilar unos bueyes, para sacar la camioneta y su respuesta fue: “ buey, no conoce autos, chúcaru, no jala”
Fue inútil, no había nada que hacer, el lodo que sacábamos de debajo de las ruedas, era inmediatamente sustituido por más lodo. Cuando nos dimos por vencidos, Angelo se sentó frente a la camioneta y le pego una mentada a su supuesta madre. Puede que fuera el cansancio, pero me pareció ver que la Nissan, a través del radiador, esbozaba una socarrona sonrisa.
Angelo con los geólogos estaban dispuestos a caminar hasta el poblado más cercano. Yo, fiel, no pensaba abandonar a mi querido auto a su suerte.
A lo lejos vimos una cabaña de pastores y mandamos al ayudante del geólogo a investigar. Regresó con las nuevas: no había nadie que quisiera ayudarnos y lo mas que podían hacer era darnos alojamiento en una cabañita donde guardaban el ganado.
Ante una muerte segura por congelamiento, según Angelo y los geólogos, si es que me quedaba a dormir en el auto, accedí a acompañarlos a dormir en la cabañita.
Caminamos entre los bofedales y la noche ya estaba encima nuestro. Desde que se ocultó el Sol, la temperatura comenzó a descender de manera preocupante, para como estábamos vestidos.
Nuestros anfitriones, nos obsequiaros con una rica sopa de carnero y nos acomodaron unos pellejitos de oveja para que los usáramos de colchón. Como cobertores, tres mantas rotas y bastante sucias que nos presagiaron una fría noche. Nos acomodamos como pudimos, y a tratar de dormir. A eso de las dos de la madrugada sentí un dolor fuerte en la rodilla derecha. La manta se había corrido dejando esta parte de mi cuerpo al descubierto y el frío dolía de alma. Las paredes de la cabaña, no eran parejas, no todas llegaban al techo. Este a su vez, estaba lleno de huecos y la puerta de calamina, era pequeña; no llegaba al suelo ni al techo. La zona donde dormíamos, estaba llena de vigas que amenazaban con caer sobre nuestras cabezas al menor roce y los cuyes, con sus chillidos agudos, por curiosidad, se acercaban temerariamente a nosotros.
Yo tengo un reloj, que es una verdadera mini estación meteorológica: tiene altímetro barómetro y termómetro. A esa hora, el termómetro marcaba -7º C dentro de la choza.
A las seis de la mañana, el frío nos sacó de la “cama”. Todo estaba blanco, hasta los lomos de los burros tenían una costra de hielo. Para sacar agua de los baldes para el desayuno, tenían que romper una capa de hielo de más de un centímetro. Miré el termómetro y marcaba -8º C. ¡ A cuanto habremos estado a las 4 de la madrugada ¡ Nos convidaron una sopa blanca de chuño para desayunar y mientras dábamos buena cuenta de ella, oímos el motor de un camión que estaba pasando por algún lado. Volvimos a hacer uso del estado físico del ayudante del geólogo y este partió a la carrera a buscar al salvador camión. Le dijimos que le ofreciera lo que fuera, pero que lo trajera.
Reconfortados por la sopa blanca, emprendimos el camino hacia la camioneta. Toda la pampa estaba blanca de hielo y el frió calaba hasta los huesos. Cuando llegamos, la pobre camioneta estaba rodeada de una gruesa capa de hielo. En el maletero teníamos un bidón de agua que para ese entonces era un bloque de hielo seco. Cuando entré, el ambiente era el de un congelador. Mis dedos se pegaron al fierro de la palanca de cambios. En cuanto el Sol despuntó entre los cerros, la temperatura subió bruscamente; al punto que nos quedamos en mangas de camisa.
Esperamos a que el motor tomara algo de la temperatura ambiental para tratar de arrancarlo. Llegó el camión. EL chofer, además de sacar la camioneta, nos sacó un ojo de la cara por hacerlo.
Por fin fuera del lodo, y con el motor seguramente afectado por el esfuerzo del arranque, regresamos a Coracora. A mitad de camino, y en el lugar menos conveniente, nos quedamos sin frenos. ¿Se acuerdan de la vicuña en Pampas Galeras ? Pues parece que entre el frenazo y el frío de la noche, el disco del freno derecho, se había quebrado en un montón de pedazos. Para poder seguir viaje, tuvimos que anularlo y frenar se convirtió en un problema mayúsculo.
Después de todo y totalmente agotados, llegamos con bien a Lima. Tuvimos problemas con el radiador entre Nazca e ICA, pero nada grave.
Fue todo un viaje. Y el famoso “vidrio volcánico” que nos llevó hasta esos parajes, pues ahí sigue. No se moverá, como no lo ha hecho durante miles de años. Los que tenemos que esperar a que se muevan, son los terroristas que ahora campan a sus anchas por Coracora y sus alrededores.
Paciencia...la fortuna tendrá que esperar.