martes, agosto 05, 2003

... y los suenos, sueños son?

Hay una extrana forma de muerte repentina, es la de bebés que de pronto, sin aviso, dejan de respirar. Esta mañana escuché en el programa de Aldea Global, el programa de Radio San Borja a las 7 de la mañana, que hablaban de la causa de esta muerte. Como estaba entre dormida y despierta no sé si se trata de una teoría o de una investigación científica. De cualquier manera, se trataba de que supuestamente el niño, el bebé, sueña con volver al útero de la madre, allí no necesitaba respirar, por lo tanto, el cuerpo que participa del sueño, de igual manera como cuando soñamos algo muy triste podemos hasta derramar lágrimas, en este caso, simplemente no respira, deja de respirar...

Trato de recordar vivencias oníricas, y sopeso la posibilidad de que el cuerpo siga al sueño al punto de doblegar el instinto de conservación innato en todo organismo. Recuerdo haber despertado muchas veces de un sueño en el que me estaba asfixiando y realmente desesperada buscar aire; pero en estos casos, o estaba resfriada o tenía algo sobre la cara que no me dejaba respirar, y más bien este estado fisiológico o externo me indujo a la falta de aire, situación que aparentemente buscó un medio de expresión onírico, un sueño que reflejara este incidente orgánico, como cuando queremos orinar pero seguimos durmiendo, entonces soñamos que vamos al baño, con todos los detalles del caso, hasta que estamos a punto de hacerlo..., y nos damos cuenta que no podemos, porque en realidad estamos en la cama, que tenemos que levantarnos e ir realmente al baño....., supongo que no solo a mí me ha pasado esto alguna vez. O tenemos una sed terrible, pero estamos tan cansados que no atinamos a estirar el brazo para coger el vaso de agua y saciar nuestra sed, entonces soñamos que lo hacemos y que vamos a tomar o que estamos tomando el agua tan deseada, pero de pronto sentimos la boca seca, y caemos en la cuenta de que no lo hemos hecho aún, sino en sueños, nos damos cuenta pues, de que los sueños, sueños son.

No sé si este sueño del bebé de volver al útero de la madre donde no hace falta más respirar, sea también efecto y no causa. Como digo, estaba muy somnolienta esta mañana, pero el tema me fascinó aún medio dormida, y no dejo de pensar en la posibilidad de que sea causa y no efecto, de que la fuerza de un sueño sea tal que pueda intervenir en este mundo tan real, tan nuestro, y esto de una manera irrevocable e incuestionable, es decir al punto de acabar con él.

Acaso algunos muertos de paro cardíaco se hayan ido soñando..., se hayan ido queriéndose ir.... . Hojeando un libro de Relatos de Tomas Mann que leí hace muchos años con real pasión, recordaba que había pasado el marcador por muchas frases que me impresionaron mucho en aquel entonces. Curiosa de mí misma, de enterarme de mi mundo interior de aquel tiempo, como si se tratara de otra persona, busqué las hojas en cuestión y me topé con una reflexión que Mann pone en boca del protagonista: “Qué es el suicicio? La muerte voluntaria?, Pero nadie muere involuntariamente. La renuncia a la vida y la entrega a la muerte sucede, sin excepción, por debilidad, y esta debilidad es siempre la consecuencia de una enfermedad del cuerpo o del alma, o de ambos. Uno no muere antes de estar de acuerdo en morir...” (traducción libre del alemán). Esta última frase: “Uno no muere antes de estar de acuerdo en morir....” se me quedó grabada, y la he recordado muchas veces, sin saber más el autor.

Es que morimos interiormente quizás, de manera imperceptible para nuestra conciencia, es que nos declaramos de acuerdo antes de morir, como quizás lo hacemos para nacer? Platon decía que elegimos nuestro destino antes de nacer, pero luego bebemos de las aguas del Leteo, el río que hace que nos invada el olvido...

Y si realmente el bebé sueña que vuelve al útero de la madre, y soñando deja de respirar, porque en el útero no necesitaba respirar? .....Y si los sueños, no solo sueños son?

escrito por Norma Ferrari