lunes, septiembre 15, 2003

Aún recuerdo la primera vez que tuve que ir al edificio de Alzamora Valdez (ex-ministerio de Educación), hoy conocido entre sus cientos de litigantes como los Juzgados Civiles.

Luego de atravezar la congestionada Via Expresa, la avenida Lampa, la Colmena, Azángaro (emporio de la falsificación), el elegantisimo Parque Universitario y la ecológica avenida Abancay, llegé hasta la puerta de este imponente edificio. Ya dentro de éste, me dirigí hacia la mesa de partes para dejar algunos escritos, y cuando me tocaba el turno de acercarme a la ventanilla, luego de hacer cola de 40 minutos, sucedió lo de siempre:"no hay sistema" dijo en voz alta una de las anfitrionas y no me quedo más remedio que esperar. Luego de renegar unos contra otros, pude dejar mis escritos.

Necesitaba obtener algunos reportes y fui en busca de ellos, pero cada uno costaba un sol, así que haciendo un rápido éxamen dactilar en mi bolsillo y para no "hacer roche"saque la cuenta de cuantos reportes podía solicitar, es que también tenia que alcanzarme para pagar la cochera. Esta vez tuve suerte y no se fue el sistema... pero igual hice cola.

Me tocaba ir a los pisos 17 y 18, los llamados "Juzgado de Ejecución" donde se tramitan remates, embargos, etc.,los más concurridos,es decir, hacer cola otra vez. Al llegar a la ventanilla solicité me haga entrega de un "Certificado de Depósito Judicial" (¿qué es eso, se preguntaran?... no importa),cuya diligencia había sido programda con anterioridad. La gran pregunta es ¿si ya estaba proramada dicha entrega porque "michi" se demoraron más de una hora para decirme que el Juez no estaba y que tenía que regrasar otro día? ¡noooo!

Ya realmente enfadado bajé unos cuantos pisos en esos ascensores que más pacecen que transportaran ganado y no seres humanos, donde hay que aguantar la repiración para que entre uno más, soportando malos olores y con el riesgo de bajar al sotano derechito y sin escala. Como les iba contando, me dirigí para que me hicieran entrega de unos "exhortos",pero antes como todo ser humano,necesitaba ir al aposento de lo intangible, al fondo a la derecha, o sea el baño, y no podía esperar otra cosa de mis queridos Juzgados Civiles, un letrero rezaba :"malogrado". Regresé a mi cola que era interminable, así que decidí acercarme a la ventanilla y la señorita que atendia no estaba, la del costado hablaba por telefono sin inmutarse a los reclamos de los demás y la tercera no hacía nada -¿señorita, puede atenderme? -pregunte- no, esa cola corresponde a otro juzgado y no puedo atenderlo, respondió con suma amabilidad.

Baje un piso, ahora sí por las escaleras, para una "devolulción de anexos" y resulta que había un sujeto solicitando reportes verbales y escribiendo cada acto procesal con una lista que parecía interminable, así que no me quedo más remedio que retirarme.... pasadas nas horas, sin Certificado, sin Exhorto, sin baño y sin nada, esperando el ascensor o ver si se acuerda de bajar.

Ya sentado en el auto, me dí cuenta que asi llueva , truene, o trine el abogado nació para hacer colas y esto más que una profesión es una prosesión.

Escrita por Daniel Oviedo